2023/2028, LUSTRO OFICIAL SUCULENTO

Por Cándido Silva

Anuncian los versados en el tema, que Itaipú liquidará su morrocotuda deuda con ELETROBRAS, el prestatario del tesoro brasileño, en el 2022, un año antes de la fecha prevista en el Tratado, el 13 de agosto de 2023.

El compromiso financiero se viene amortizando con regularidad en cuotas anuales de US$ 2.000.000.000 (dólares dos mil millones), y una vez se expida a la Binacional el pagaré cancelatorio, ésta generará en cada ejercicio un recurso adicional equivalente a la suma mencionada, que se distribuirá en partes iguales entre los países propietarios de la hidroeléctrica, o sea, US$ 1.000.000.000 (dólares mil millones) para cada condómino.

¡Imagínense, conciudadanas/os, cuántos proyectos de beneficio social podrá solventar a escala local el Estado paraguayo con ese sideral monto!

La responsabilidad de aplicar ese flamante capital, obviamente, recaerá en los sucesivos gobiernos, empezando por el que asumirá mandato constitucional el 15 de agosto de 2023. Hasta aquí todo es expectativa, cauta esperanza y moderada complacencia, particularmente en aquellas franjas de la población que ansiosamente aguardan se atenúe la brecha económica que los distancia de los segmentos pudientes.

Construir bienestar equitativo,  optimando el estándar de vida de los desfavorecidos por la fortuna, tendría que constituirse en la meta última de esa formidable riqueza que engrosará el Tesoro Público, a partir del quinquenio 2023/2028.

En la vereda del frente observan los políticos, los de siempre y los que emergerán en el futuro inmediato y cercano, presumiblemente tentados por esa suerte de novedoso y suculento botín que se hallará a disposición de los poderosos de la hora y sus allegados de la burocracia recaudadora.

No hay que pecar de pesimistas y excesivamente escépticos, enfatizarán los proverbiales animados que jamás pierden la confianza en el individuo pensante y en el venturoso porvenir de la patria, augurando así una etapa de profundas realizaciones materiales que catapultará al Paraguay en las inmediaciones de sus pares desarrollados, una hipotética prosperidad que se sufragará en grandes porcentajes con el fresco dineral proveniente de Itaipú.

La experiencia de décadas, sin embargo, enseña que los hechos, por lo general, no armonizan con la teoría de los discursos, programas de acción y ofertas proselitistas. Los candidatos a cargos electivos pugnan en comicios por alzarse con la dignidad nacional, departamental o municipal para la cual se postulan. Ese objetivo exige enormes dosis de esfuerzo, dinamismo, paciencia, tolerancia, habilidad política y, por encima, capacidad económica suficiente para afrontar los ingentes gastos de las campañas.

Esos onerosos costos son abonados por los aspirantes con su peculio privado, contribución partidaria o movimentista, o acudiendo a préstamos y/o al aporte de amigos, asociados y correligionarios. Nos referimos con precisión a los que componen chapas presidenciales, cargos unipersonales (intendentes, gobernadores), y los que ocupan sitios de privilegios en las listas pluripersonales, principalmente de senadores y diputados.

Con ese panorama a cuestas, los candidatos electos y proclamados, una vez en funciones, más se preocupan por recuperar lo invertido, saldando sus deudas y recogiendo utilidades (remuneraciones y demás), que destinar su tiempo y creatividad en cumplir acabadamente con sus promesas electorales.

Ese novel y seguro surtidor de ingresos con la etiqueta de Itaipú que subirá en escena en el 2023, despertará el natural interés de políticos y aspirantes a políticos. Son mil millones de dólares al año, .……. que se dirigirán en su conjunto a diseñar y edificar el Paraguay soñado y cualquier uso indecoroso de ese caudal pertenecen al ramo de las especulaciones carentes de compactos asideros. 

O usted, conciudadano/a, supone lo contrario. Y está en su derecho. Solo el tiempo se encargará de disipar dudas y confirmar certezas; mientras tanto, prosigamos reclamando a mandatarios, magistrados y legisladores mayor compenetración con sus deberes y obligaciones gubernativas, y menor afinidad con sus querencias intrínsecas.

En secreto de confesión, les adelanto que considero hipotecar o vender un terrenito pelado que poseo, como único inmueble, en una humilde compañía de un lejano distrito de la región oriental. De repente se me antoja guerrear en las urnas por una concejalía comunal … veremos, dijo el ciego, y al final no vio ….-

17/abril/2019

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