Detenciones y desapariciones de dirigentes comunistas (Colonia Serafini I)

Por Carlos Pérez Cáceres.
Con la detención de Agapita Faustina Torres de Quintana, hecho ocurrido el 17 de marzo de 1970, se inició la terrible represión policial contra los integrantes del clandestino Partido Comunista Paraguayo Independiente (PCPI). El resulta final de este accionar criminal fue la desaparición de seis dirigentes, como Agapita Faustina Torres, Albino Nicomedes Rodríguez, Lorenzo López, Fabriciano Enciso, Tomás Casey y Secundino Rojas.

La historia de este proceso político, tiene como un antecedente la reunión llevada a cabo en enero de 1970 en Colonia Serafíni, por parte del grupo organizado de los comunistas de la zona. En la misma, además de analizar y discutir las tareas y temas acostumbrados, se criticó al Secretariado ante la falta de análisis de la nueva situación creada en el campo, dentro del ejército y del Partido Colorado. La reunión plenaria del Comité Central, visualizó esta nueva realidad y envío directivas para los organismos internos que se encontraban dentro del país, además de cambios en la Dirección Operativa y el documento “Aprovechar la nueva crisis del régimen dictatorial para llevar a las masas a la lucha revolucionaria”. Entre los cambios propuestos estaba la destitución del “camarada Miers (Apolonio Lezcano) y el nombramiento, en su reemplazo, como tercer secretario, del “camarada Rafael”.

Del documento político señalado más arriba, así como de la acreditación de Rafael era portadora la “camarada Ramona” (Agapita Faustina Torres), cuando fue detenida en Itá Enramada, el 17 de Marzo de 1970. Ella era miembro del Comité Central del PCPI, quien de inmediato fue llevada a Investigaciones para ser brutalmente torturada y a pesar de la intensidad de las torturas, se sabe que no delató a nadie de su grupo político.

Es evidente que no delató a sus camaradas porque recién el 9 de abril fue detenido Rafael (Nicomedes Rodríguez), cuando se dirigió al Barrio Sajonia a la casa de Ramona, para tener informaciones sobre ella, hecho que violó toda norma de seguridad y prudencia. A partir de la esta última detención, el aparato represivo comenzó una escala brutal de apresamientos, torturas y control sobre ciertas zonas del interior del país. De a poco y con algunos datos precisos, fue deteniendo a los directos protagonistas de esta experiencia política.

El paciente y clandestino trabajo de los comunistas que, desde 1960, supieron mantener la capacidad de movilidad y de realizar ciertos trabajos políticos con los campesinos, mantuvo viva la llama que desde décadas atrás se conocía como el trabajo de los comunistas en el campo. Agapito Valiente y su equipo, no fueron apresados, lo que permitió –de una u otra forma-, que la guerrilla de la columna Mariscal López, siguiera ejerciendo su presencia en las zonas de la Cordillera y en otros departamentos cercanos. Sin embargo, hay que decir que el Partido Comunista Paraguayo –el viejo tronco histórico-, se encontraba dividido, desde 1965. Los militantes y cuadros comunistas, siguieron trabajando –cada uno dentro de sus estructuras- y creando las condiciones políticas para que su mensaje de transformación se hiciera carne y piel en los campesinos.

Represión. Formaron parte de este operativo represivo el Departamento de Investigaciones (D2), las delegaciones de gobierno de la Cordillera y Caaguazú y el Batallón Escolta Presidencial. Una vez en claro algunos aspectos claros sobre el trabajo clandestino de los comunistas, se dirigieron a la Compañía de Pedro Melo de Portugal y Colonia Serafini, además de San José de los Arroyos, prolongándose a la Compañía de Nueva Australia, Coronel Oviedo, Colonia Blas Garay y Montanaro de Caaguzú. También a Compañía Maracaná de Campo 9, Compañía Tapé Guazú, Guazú Rokai, Mcal. López, 4 de Julio de Piribebuy, así como a Colonia Curupayty y Caaundy de Eusebio Ayala, Itacurubí del Rosario, Capiatá con apresamientos en Asunción y Zeballos cué y Lambaré, lugares donde también se torturó.

En un principio se calculó que esta operación represiva afectó a más de 500 personas. Esta, al igual que muchas otras represiones se caracterizó por su crueldad y saña. Las viviendas eran arrasadas y saqueadas en la búsqueda de materiales, los maltratos y torturas continuaron en los lugares de reclusión. Como en otras oportunidades esta acción policial no tuvo repercusión en la prensa por lo que el resto de la ciudadanía ni estuvo enterada.

Informe. El 14 de abril, Pastor Coronel elaboró un informe dirigido al General Francisco Brítez, Jefe de Policía. En el mismo, destacó los principales acontecimientos de esta represión. Señaló las fechas de detenciones y la participación de Rafael para el apresamiento de los hermanos Enciso. Agregaba este informe que en San José de los Arroyos se encontraba el principal foco de actividades de los considerados “guerrilleros”.

Dice el informe que su equipo se dirigió hasta Colonia Serafini, a la casa de Ciriaco Enciso, lugar utilizado para realizar reuniones de los comunistas. Informaba también, que en esta casa estuvo viviendo por espacio de cinco meses Agapito Valiente, cuando estuvo herido en 1969. Aunque el informe no lo señala, con la represión desatada se ponía fin, en parte, a todo el aparato del PCPI, que fue montado silenciosa y cautelosamente desde el año 1966.

Agapito. A poca distancia de la casa de Ciriaco Enciso, mientras ocurría la represión, se encontraba el comandante de la columna Mcal. López, Agapito Valiente que, apenas enterado de lo que estaba sucediendo, se dirigió hasta las proximidades de la casa de Ciriaco (Levi) y pudo observar lo que acontecía. Una vez que los represores dejaron el lugar, se acercó y habló con la esposa de Levi. Posteriormente se dirigió a otros lugares para advertir a sus amigos y camaradas de lo que estaba ocurriendo. Escribió un informe y resolvió salir de su lugar de escondite. Vivía en un pequeño bosquecillo, lugar adonde le traían los periódicos, comida, agua y, además, se realizaba encuentros con sus allegados.
A raíz de esta represión, comenzará una persecución más sistemática contra Agapito Valiente, especialmente en la zona, lo que determinará ciertos cambios de lugares donde frecuentaba y se quedaba el mencionado dirigente comunista. Pocas semanas después de esta represión de abril, resultará la muerte de Agapito Valiente, en la zona de Ypacaraí.

La desaparición de seis altos dirigentes del C.C. del PCP, el apresamiento del presidente de la seccional de Piribebuy, Pablo Cabral junto a un grupo de colaboradores partidarios, la muerte del comandante de la Columna Mcal. López, poco después y el temor y miedo de los ciudadanos de aquellos lugares, entre otras, son las principales consecuencias inmediatas de esta terrible represión.

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