El proyecto de reforma impositiva pone fin al control ciudadano sobre los grandes evasores

Por Jorge Villalba Digalo.

La reforma impositiva propuesta por el ejecutivo no es otra cosa que decirle adiós definitivamente al control ciudadano sobre los aportes impositivos de sojeros y ganaderos,  uno de los sectores que más gana, menos aporta y más evade, en  un país que tiene una de las menores presiones tributarias del planeta.

La propuesta consiste en poner en marcha el Impuesto a la Renta de las Empresas (IRE) y hacer desaparecer el Iragro y el IRACIS con el pretexto de hacer que el sector agropecuario tenga el mismo tratamiento en materia de distribución de utilidades (8%) y remesa de utilidades (15%). Es decir, que la distribución de utilidades y las remesas de utilidades del sector agropecuario estén alcanzados con un impuesto que tenga las  mismas tasas que ya tienen la distribución y remesa de utilidades de la industria, el comercio y los servicios en el marco del Iracis.

Esto de eliminar privilegios al sector agropecuario es muy razonable. Sin embargo, para ello  no había ninguna necesidad de meter a  los dos impuestos en una misma bolsa.  Bastaba con aplicar los impuestos a la distribución y remesa de utilidades del sector agropecuario sin eliminar el  Iragro. De esta forma se hubiera mantenido la suerte de control ciudadano sobre los niveles de aportes impositivos del sector agropecuario. 

Sin embargo,  la eventual promulgación del  proyecto de ley  hará que  con el IRE la ciudadanía pierda de vista el aporte en concepto de renta por parte del sector agropecuario. De  aprobarse el IRE, entonces el impuesto a la renta del sector agropecuario quedará embutido, invisible, dentro del nuevo Impuesto a la Renta de las Empresas (IRE).

Si además tenemos que el Inmobiliario Rural es recaudado por las municipalidades y que por lo tanto la responsabilidad de informar sobre su rendimiento se encuentra totalmente diluida, entonces tenemos que los dos únicos impuestos pagados por los empresarios de la soja y la ganadería, que constituyen un aporte irrisorio al fisco,  estarán totalmente fuera del control ciudadano

Demás está decir que los grandes ganadores, nuevamente de la reforma tributaria, son los empresarios de la soja y la ganadería sobre cuyos aportes ya no  existirá ninguna capacidad de control  o conocimiento ciudadano, por lo que será el fin de las presiones sobre este sector cuya contribución fiscal no alcanza ni siquiera para reparar las rutas que destruyen y que  realiza sus tareas mayormente en tierras malhabidas, arrasa con la biodiversidad, contamina las aguas profundas y superficiales, arrasa con los puestos de trabajo y las poblaciones, y como si todo fuese poco se les subsidia el gasoil para el desarrollo de  sus actividades altamente concentradoras de la riqueza.

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