Mario Casartelli

Un locutor paraguayo, cuyo nombre desconozco, habla de que el Paraguay queda mal ante el mundo por las actitudes de Payo Cubas como senador y, entre otras cosas, dice: «No se puede construir un país con la indecencia, con la falta de respeto y la mala educación». Y agrega que así comenzó Hugo Chávez en Venezuela y por eso Venezuela «está mal».

Habría que ver qué entiende este locutor por decencia, respeto y educación. Porque lo único que de inmediato se entiende es que tiene una confusión tal en la cabeza, que no sabe lo que dice ni lo que come.

Vamos por parte. Se dice que la verdad está llena de mentiras y viceversa. Y entre mentiras, farsas y maquillajes, también se desnudan verdades.

En posteo anterior mencioné las calificaciones homofóbicas y arteras de Payo, que considero cuestionables por lo que ellas encierran. Pero, por de pronto, tal palabrerío bravucón es nada frente al desvergonzado proceder de la mayoría de los congresistas, que, amo hapópe, no tienen la más mínima autoridad moral para dictar cátedras ni sancionar nada a nadie.

Si bien ya aclaré en cuáles puntos disiento radicalmente con Payo y de ello no me rectifico ni un milímetro, también debo aclarar que, SÍ, estoy de acuerdo con ese modo con que él interpeló en el Congreso al policía que, como la mayoría de los corruptos, invocan a Dios, a ese ente al que no tienen el gusto de conocer.

También aclaro que estoy de acuerdo con Payo en las derramadas de agua –como algo simbólico— a la cara de la mayoría de los que están allí, porque de otro modo siguen orondos y lirondos en su curules. Y repito: a la mayoría, no a todos. Y no puedo dejar de reír ante la expresión «Ni se te ocurra», del badulaque mayor Calé Rataverna, que recibió su merecida porción de líquido, aunque, en verdad, lo que corresponde es llevarlo a que se bañe en la ducha de Tacumbú.

Y en cuanto a «no es la forma de proceder» en que se basaron los sancionadores de Payo, yo, como ciudadano común, y con el derecho que me otorga la propia Constitución, en el artículo 138, manifiesto lo siguiente:
Sí, esa es la forma correcta, necesaria y ya imprescindible de proceder contra estos crápulas, ladrones, corruptos, perversos, mafiosos, fascinerosos y cuantos adjetivos más se les acerquen, como el citado Calé (con C, porque proviene de «calesita»), Zacarías Irún y adláteres, más allá de la marketinería ambigüa, bolsonarística y pro yanqui de Payo.

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