¿Por qué la oposición boliviana no quiere una auditoría?

Por Eduardo Bogado Tabacman.

La oposición boliviana con el apoyo de algunos organismos internacionales, ha denunciado la existencia de fraude en las elecciones. Sin embargo no ha aportado evidencias serias de ese fraude y se niega a una auditoría. La razón: no hay interés político en conocer la verdad sobre los resultados electorales.

ARGUMENTOS ESGRIMIDOS
El argumento principal esgrimido por representantes de la oposición para alegar fraude, ha sido la discrepancia entre los resultados de determinadas actas registrados en el TREP y el conteo oficial. Pero han pasado por alto, que el conteo del TREP es un conteo rápido que no lleva en cuenta la existencia de observaciones al pié de algunas actas, que pueden modificar los resultados.

Las supuestas actas fraudulentas presentadas, justamente contienen observaciones, firmadas por las autoridades de mesa y representantes de los partidos, que una vez llevadas en cuenta, revelan que esas actas presentadas fueron computadas correctamente.

Por otro lado, se alegó como prueba del fraude la interrupción del conteo realizado por el TREP. Sin embargo, tanto la empresa encargada del TREP como el organismo electoral, había anunciado antes de las elecciones, que el conteo del TREP no superaría el 80%, debido a la falta de Internet en ciertas regiones.

LA AUDITORÍA
¿Porque no aceptar la auditoría, para que salgan a luz las supuestas irregularidades?

La oposición, si bien se apoya en la postura de la OEA, no quiere una auditoría de la OEA. Lo que quiere es que el gobierno directamente admita convocar a una segunda vuelta.

La auditoría puede realizarse perfectamente con las copias de las actas que contienen las firmas de las autoridades de mesa, que son ciudadanos electos por sorteo, y los representantes de los partidos en las mesas, y que son distribuidas a todos los participantes de la mesa y a los organismos electorales.

Cualquier adulteración podría fácilmente ser identificada cotejando con las copias de que disponen todos los participantes de las mesas incluyendo los partidos políticos.

OEA PLANTEA QUIEBRE INSTITUCIONAL
La tentativa de deslegitimar los resultados es acompañada por la misión de observación de la OEA. Este organismo plantea que se realice una segunda vuelta aun en el caso de que un candidato obtuviera más del 10%, contrariando el ordenamiento constitucional boliviano.

Además, si se considera que hubo fraude, lo que corresponde es anular las elecciones, y no realizar una segunda vuelta.

Por otro lado, la secretaría general de la OEA planteó que su auditoría tenga carácter vinculante sustrayendo competencias al tribunal electoral, lo que representaría también un quiebre del ordenamiento constitucional boliviano, y de la propia Carta Interamericana, que en su art. 23, establece que las misiones de observación electoral deben realizar un asesoramiento técnico para el fortalecimiento institucional, y de ninguna manera dictaminar resultados.

NO HAY INTERÉS POLÍTICO
Aún así Evo Morales ha respondido favorablemente: «Que se revisen todas las actas. Si a la conclusión del proceso se prueba el fraude, vamos a la 2da vuelta.»

Pero no hay interés político en conocer la verdad. La denuncia de fraude es una estrategia política de la oposición, lamentablemente apoyada por algunos organismos internacionales, cuya credibilidad está erosionada por la falta de objetividad e imparcialidad con la que actúan.

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