Se nos fue un hombre integro

Por Mario Casartelli

Se nos fue un hombre íntegro. Alguien que habiendo tenido la posibilidad de escoger la dolce vita, desde muy joven se asumió a sí mismo como ser humano libre y se puso a estudiar y a reflexionar sobre el devenir de la humanidad, desde la dimensión social. Brillante sociólogo y economista, con una formación intelectual sólida como pocos, realizó su vida de militante y sindicalista entre Brasil y Paraguay. Fue exiliado durante la tiranía de Stroessner.


Acostumbraba a hablar poco, pero al emitir alguna opinión sus palabras fluían con lucidez siempre admirable. Mantuvo una genuina humildad y un perfil bajo constante, porque nunca estuvo detrás de aspavientos. La integridad como ser humano fue su guía inclaudicable..
Por su capacidad indiscutible, ocupó un alto cargo en Itaipú, durante el gobierno de Lugo. Y conocía al dedillo el verdadero trasfondo de la entidad hidroeléctrica paraguayo-brasileña, sobre la cual tenía mucho que decir. No aceptó jamás vehículo oficial ni guardaespaldas. Prefirió su auto viejo y andar a pie.


No me equivoco un ápice al señalar que Gustavo Codas fue el único director no corrupto en toda la historia de la Binacional.

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