vie. Sep 20th, 2019

Cómo evitar el juicio político express

Por Eduardo Bogado Tabacman

A las puertas de un nuevo juicio político es importante recordar, que «político» significa que es realizado por políticos pero no implica que no deba sujetarse al debido proceso y no deba respetar el derecho a la defensa. Pero no solamente respetar el derecho de defensa de los acusados, sino sobretodo respetar la voluntad expresada en las urnas de millones de electores.

Por eso, el juicio político, propio del sistema presidencialista, debe estar doblemente atento al debido proceso, en la medida en que un reducido grupo de personas, 80 diputados y 45 senadores, pueden anular la voluntad de los electores.

Es importante que este juicio político en puertas se realice seriamente. Algunas medidas que pueden ser adoptadas:

1) La convocatoria de especialistas, de ambos lados, por ejemplo, 15 de cada lado, que den su opinión experta sobre el tema.

2) La convocatoria de testigos que informen sobre lo ocurrido, por ejemplo 15 de cada lado, para que se puedan disponer de evidencias objetivas sobre los hechos ocurridos.

3) La convocatoria de informantes, personas que tengan conocimientos relevantes a aportar, por ejemplo 15 de cada lado.

4) La realización de una pericia técnica objetiva e imparcial que realice la investigación en profundidad y produzca su informe.

En Brasil, hace pocos años, la Presidenta fue destituida en un juicio político en que las causales argumentadas fueron débiles y cuestionables, pero se respetó de manera impecable el debido proceso.

Durante 8 meses se realizó un amplio debate en que acusación y defensa presentaron especialistas, informantes y testigos del mayor nivel técnico, político y jurídico. Fue realizada una pericia. Todo esto permitió a la defensa presentar argumentos en favor de la Presidente acusada y que una parte significativa de la sociedad brasileña entienda y acompañe esos argumentos. El amplio derecho a la defensa permite también que la ciudadanía pueda formarse una opinión sobre el juicio, y aunque no pueda votar puede incidir indirectamente.

Otros dos juicios políticos importantes en la historia contemporánea son los de Collor y Clinton, el primero duró 8 meses y el segundo 4 meses. El 29 de septiembre de 1992, después de que un comisión conjunta del congreso desarrollara una investigación durante cinco meses, la Camara de Diputados decidió realizar el juicio político a Collor y separarlo del cargo. El juicio en el Senado duró exactamente tres meses, y el día de la votación final Collor renunció.

En el caso de Clinton la Cámara de Diputados aprobó la investigación para el juicio político el 8 de octubre de 1998 y el 19 de Diciembre aprobó enjuiciarlo. El juicio en el Senado culminó el 12 de febrero de 1999.

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