lun. Sep 16th, 2019

Industria de la soja recibe nuevo mensaje negativo para su desarrollo

La planta industrial de CAIASA en la zona de Angostura.

La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) criticó en su página web el proyecto de reforma tributaria que no crea las condiciones para el desarrollo industrial dando un tratamiento igualitario fiscal a las exportaciones exportaciones de granos y a los industrializados A continuación el texto publicado por los aceiteros.

Luego de varios meses de incertidumbre con relación a la situación con que se enfrentaría la industria de procesamiento de oleaginosas en una cuestión clave para explicar su competitividad, el sistema fiscal, el proyecto de reforma tributaria presentado por el Gobierno envía un mensaje contrario a la visión de desarrollo industrial que hemos venido pregonando desde la CAPPRO.

Este proyecto de ley presentado por el Ejecutivo al Congreso plantea nuevamente igualar la exportación de productos agrícolas en estado natural con la de derivados de procesos industriales, como lo son la harina y el aceite, limitando de esta manera su potencial competitivo. A través de la industrialización de la materia prima agrícola que el país ya genera existe una enorme oportunidad para seguir avanzando en el camino del desarrollo económico sostenible, agregándole valor y trabajo nacional a estos productos.

Apoyar el modelo agroindustrial incrementa el valor de las exportaciones, incorpora mayor cantidad de mano de obra paraguaya y permite que el ingreso de divisas sea constante durante todo el año, asegurando también que se genere trabajo estable para los prestadores de servicios fluviales y terrestres, y no sólo durante los 2 o 3 meses posteriores a la cosecha. Es un proceso que beneficia a toda la sociedad, principalmente a los productores agropecuarios, ya que una industria nacional fuerte les garantiza un mercado demandante durante todo el año, especialmente en años de caída en la cosecha como se da actualmente.

Por otra parte, la generación de empleo formal, directo e indirecto, en una industria tiene un gran efecto multiplicador que impacta tanto en la zona donde se instala como en el resto del país. Sin embargo, para que esto se pueda concretar es necesario tener una visión industrial clara, que permita a las fábricas locales competir en igualdad de condiciones con las plantas de otros países, que actualmente adquieren nuestros productos primarios para transformarlos, a la par que establecen mecanismos (ya sea a través de la fijación de aranceles o por otros medios) para desincentivar la comercialización de productos con mayor valor agregado proveniente de otros países.

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